¡SALUD, PROLETARIOS!

Recopilación de textos por la revolución comunista internacional.

           "Se me podrá refutar sin duda en base a los individuos; pero yo me refiero a las clases, que son las únicas que interesan a la historia."

Alexis de Tocqueville, El Antiguo Régimen y la Revolución.

          

 
  El carácter científico, revolucionario y proletario de la teoría comunista internacionalista, formulada por Marx y Engels, restaurada y desarrollada por Lenin y confirmada históricamente en la práctica por la Revolución Rusa, se debe en buena medida a que se basa en el estudio de las lecciones que se desprenden de las derrotas del proletariado en su lucha de clases, enriqueciendo el contenido de una teoría sólida y coherente y dotándola de la necesaria continuidad histórica, inherente a toda ciencia.

   Tras la revolución de Octubre y el inicio del retroceso del Estado proletario soviético, esta continuidad en la crítica y la tradición del combate del marxismo revolucionario la representó de manera particular la lucha de la Izquierda bolchevique dentro del P.C.R. (b) y de la Izquierda Comunista italiana en el seno de la III Internacional.

     La reanudación de la lucha revolucionaria pasa entre otras cosas por comprender y sacar conclusiones de las pasadas experiencias y derrotas proletarias,  es decir, por conocer y continuar la labor de la Izquierda Comunista italiana y bolchevique en defensa de los principios, el programa y la táctica comunista, que la organización revolucionaria no puede conservar perennemente si prohíbe la discusión y la crítica interna, tal y como aquellos demostraron. 

 

 

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10/04/2014

La política de la Internacional, A. BORDIGA (L'Unità, octubre 1925).

"Podemos concluir con seguridad que desgraciadamente nada nos garantiza que el Partido comunista vaya por el buen camino, se encuentra en la línea política del Komintern, del leninismo y del bolchevismo, está en el camino de la bolchevización completa, que su Centro ha ratificado completamente y el estado-mayor internacional ha avalado. No sólo desde nuestro punto de vista, que concibe de otra forma las condiciones que garantizan la acción revolucionaria eficaz y potente y la defensa contra el oportunismo, sino desde el propio punto de vista de Moscú, este escenario está sujeto a cambios, y es de esperar que se hagan declaraciones oficiales en las que se afirme que todo iba mal y que no estábamos en el buen camino en lo que respecta a la doctrina, la política y la organización.
Por tanto, tenemos todo el derecho a no contentarnos con las garantías verbales que nuestros centristas se ven obligados a ofrecer, y a continuar buscando en otra parte la buena vía comunista, siguiendo un método que nos ha permitido diagnosticar desde hace tiempo los peligros que hoy se van manifestando de manera tan evidente.
La conclusión crítica y la reconstrucción, desde nuestro punto de vista, de los criterios en los que debe basarse el trabajo de la Internacional, deberán exponerse en otra parte, y no pretendemos tener la solución a estos problemas en el bolsillo. Pero lo que hemos expuesto basta para ilustrar a cualquier compañero que hay que rechazar sin más el optimismo burocrático y estéril, que pretende estancarnos, y la mala costumbre de seguir con los ojos cerrados. Un Partido como el nuestro, frente a todo esto, tiene algo que decir. Y tiene que hacerse oír."

 Politica_Internacional.pdf


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¿Quién me ayudó

contra la furia de los titanes?

¿Quién me salvó de la muerte

y de la esclavitud?

¿Acaso no lo hiciste tú todo,

sagrado y ardiente corazón?

¿Y te consumiste,

 joven y bueno,

engañado, esperando algo

del que duerme allá arriba?

¿Que te venere? ¿Para qué?

¿Has mitigado el dolor del ofendido?

¿Has enjugado el llanto del sumido en la angustia?

¿Acaso no me hicieron hombre

el tiempo omnipotente

y el eterno destino,

mis señores y los tuyos?

¿Creíste tal vez

que odiar debía la vida

y huir al desierto

porque no todos los sueños maduraron?


 

Aquí estoy y me afianzo;

formo hombres

según mi idea;

un linaje semejante a mí,

que sufra, llore,

goce y se alegre,

¡y que no te respete,como yo!


 

J.W. Goethe, Prometeo


 


 


 


 

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